La unión entre la salud física y la espiritual

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ejercicio biblico

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 3 Juan 1:2

En la Biblia encontramos muchos ejemplos sobre la importancia de cuidar la salud del cuerpo físico. En el libro de Génesis vemos que la única limitación impuesta a Adán y Eva fue relacionada a la alimentación, no comer el fruto prohibido de Génesis 3:2. Todo lo demás les estaba permitido. Este sencillo plan nutricional tenía el propósito de preservar nuestra salud y evitar la muerte física y espiritual (Génesis 2:15). Para ese tiempo el ser humano era inmortal según el diseño original de Dios y no existía la enfermedad y este el plan original de Dios para todo ser humano. Dios siempre quiso que desde el principio tengamos vida eterna y comunión con él. Lamentablemente el ser humano fallo la prueba del fruto prohibido y como consecuencia del pecado vino la muerte que entro a todo ser humano a través del primer Adán. Afortunadamente ya Dios tenía un plan para restaurarnos a la vida y salud eterna mediante Jesucristo el cual vino a ser el segundo Adán.

  • Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. 1 Corintios 15:22

Entonces con esto sabemos que el asunto de la salud y la vida no es solamente un asunto físico, de medicinas, ciencia, de ejercicio o de dietas sino también es un asunto espiritual. Actualmente la ciencia se esfuerza por encontrar la fuente de la inmortalidad pero no se han dado cuenta de que la única forma posible de alcanzarla es mediante Cristo Jesús nuestro creador y salvador. Nosotros a quienes nuestros cuerpos aun no han sido restaurados al plan original de Dios experimentaremos desgaste, enfermedades y muerte física. La buena noticia es que quienes han decidido aceptar el regalo de Jesucristo resucitaran, no permanecerán muertos sino que vivirán en un cuerpo similar al del mismo Cristo (1 Juan 3:2) y otros serán transformados en vida (1 Corintios 15:52). Esto es lo que llamamos el cuerpo glorif icado. Sera un cuerpo perfecto sin límites, libre de enf ermedad y con vida eterna. Jesús vino para que tengamos vida eterna (Juan 3:16). Mientras llega ese día glorioso debemos cumplir la responsabilidad de cuidar nuestros cuerpos con los recursos que Dios nos ha dado. Esto lo hacemos clasificando este cuidado en dos categorías principales.

  • Salud Espiritual
  • Salud Física

La Biblia es un libro tan asombroso que nos da instrucciones para ambas cosas. Un ejemplo de ello es lo que hoy conocemos como la dieta Kosher descrita en el libro de Levítico. Después de la caída del hombre vino la ley y entonces las instrucciones alimentarias del creador ya no se limitan a evitar un solo fruto. Desde el tiempo de la ley de Moisés hasta el nuevo testamento se han añadido mandamientos y recomendaciones en relación a la actividad física, día de descanso, comida y remedios caseros. Se ha demostrado que estas instrucciones y mandamientos son saludables desde el punto de vista científico validando la perfecta sabiduría de Dios en la Biblia. Ya esos detalles están enumerados en otras publicaciones y no son la materia principal de esta publicación. Mi intención es traer solo los principios porque de estos principios sale todo lo demás. Todos en algún momento estaremos delante de Dios para rendirle cuentas sobre como manejamos los recursos y bienes que nos ha dado. Siendo el cuerpo la posesión material más valiosa debemos comenzar con cuidarnos a nosotros mismos para entonces poder administrar todo lo demás.

La prioridad siempre será la de el cuidado espiritual y en segundo lugar la del cuerpo físico. En 1 Timoteo 4:8 Pablo nos dice que los asuntos espirituales son eternos y deben tener mayor prioridad al ejercicio físico que es temporero ya que sin lo espiritual perdemos la vida eterna. Esto no es decir que se descuide el cuerpo o que no se haga ejercicio, solo dice que no inviertas las prioridades.

Mi intención es presentar el paralelo entre la salud espiritual y la salud física. A través de los años según me desarrollaba como entrenador profesional, atleta y como estudiante de teología comencé a notar la gran cantidad de principios bíblicos y su similitud a los principios del ejercicio haciendo compatible ambas cosas. También note como el Apóstol Pablo usaba al atleta como ejemplo para ilustrar grandes verdades de la vida cristiana. En la época de Pablo ya se habían establecido los juegos olímpicos griegos del cual él fue testigo y le sirvieron de inspiración en algunas de sus epístolas y sermones. Otro punto a considerar son las instrucciones bíblicas sobre la alimentación y como esta puede afectar positiva o negativamente la salud física y la espiritual.

Mi teoría de cómo llego el ejercicio al hombre
Como les había mencionado Adán y Eva fueron creados como inmortales. Nunca morirían y nunca enfermarían, tenían todo a su alcance y no necesitaban ejercicio. Su función era administrar el planeta Tierra a nombre de Dios, podían comer de todo menos del fruto del árbol de la ciencia del bien y el mal. Todo era perfecto. Al ser tentados por Satanás cometieron dos grandes fallas. Desobedecieron a Dios pecando y rompiendo el plan nutricional del creador. La consecuencia del pecado es la muerte (Romanos 6:23).

Fíjense como el primer pecado y la muerte entraron por la comida. Los apetitos del cuerpo, los de comida y los sexuales pueden llevarnos a pecar terriblemente provocando la desobediencia y sabemos que cualquier acto de desobediencia a Dios es pecado. Según hay un paralelo entre seguir las instrucciones de Dios y la buena salud también se aplica igualmente entre el pecado y el deterioro de la salud. Esto quiere decir que quienes son fieles a los mandamientos bíblicos automáticamente adquieren hábitos de vida más saludables. Una persona que practica el pecado generalmente practica conductas que ponen en riesgo su salud. Ejemplos de ello lo son el alcoholismo, uso de drogas, promiscuidad, mutilaciones, etc. Por otro lado tenemos creyentes fieles a Dios que descuidan sus cuerpos y no le han prestado atención a la mayordomía de su cuerpo. Si este es tu caso hoy es el día de hacer esos cambios. Todos tenemos algún área de nuestras vidas que aun no hemos entregado a la soberanía de Dios.

Como consecuencia del pecado Adán y Eva perdieron inmortalidad y fueron echados del paraíso. A partir de ese momento sus cuerpos se empezaron a deteriorar y sus vidas y vitalidad se acortarían más y más según pasaba el tiempo hasta que llegara el momento de morir. Entonces dijo Dios: “con el sudor de tu frente comerás el pan” y aquí comienza el ejercicio poniendo al ser humano a sudar con su esfuerzo. Lo que parece ser un castigo por el pecado es en realidad un acto de misericordia que se reflejo en un importante principio del ejercicio.

Principio del ejercicio
Esta comprobado que el ejercicio físico aumenta la longevidad por lo tanto esa consecuencia de poner el hombre a ganarse la vida por medio de la actividad física resulto ser una bendición para que no murieran demasiado rápido. Muchas de las enfermedades que vemos hoy en día se pueden prevenir con algunos cuidados básicos.

En un estudio hecho por el Dr. Ralph Paffenbarger en Harvard con 17,000 personas descubrió que hombres que queman aproximadamente 300 calorías al día equivalente a caminar 45 minutos redujeron su tasa de muerte en un 28% y vivieron un promedio de 2 años más que sus amigos sedentarios. El Dr. Paffenbarger concluyo que el no hacer ejercicio es equivalente a fumarse una cajetilla y media de cigarrillos al día.

En un estudio por Steven Blair del instituto de investigación aeróbica en Dallas en una investigación de 8 años con 13,344 individuos descubrió que mientras mayor es la condición física del individuo menor es la tasa de mortandad en los mismos. El ejercicio es medicina y te prolonga la vida! El sedentarismo o la inactividad física conduce a la acumulación de grasa en las paredes arteriales del corazón, llevando a la persona a padecer de angina de pecho e infartos cardiacos, entre otros problemas de salud.

Ejercicio espiritual:
Primero: Haz una oración al Señor en voz alta pidiendo perdón por todos tus pecados, dile cuanto lo amas y que hoy te comprometes a ejercer una mejor mayordomía sobre tu cuerpo como quien sabe que en algún momento le rendirá cuentas a Dios sobre lo que él te dio. Pídele la fuerza y la paciencia para tener éxito. Lee 1 Tesalonicenses 5:3 y háblale de este nuevo compromiso a tres personas de confianza.

Segundo: Cambie su actitud en relación a la enfermedad. Muchos permanecen enfermos de por vida por causa de su actitud hacia la enfermedad y no habrá ni aceite ni oración de fe que los sane si no trabajan con esto primero. Lo que sucede en estos casos es que las personas se identifican con la enfermedad de forma que buscan su dignidad en ella y aunque se la pasan pidiendo oración por sanidad y preguntándole a Dios porque no le sana, ellos en su corazón no quieren ser sanados realmente. Para estos hermanos y hermanas en la fe la enfermedad es parte de lo que ellos son cuando debieran poner su identidad y dignidad en Cristo y a pesar de que llevan muchos años en la Iglesia y saben mucha teología no se dan cuenta de esta verdad, sus mentes están atadas por el enemigo o por alguna mentira . Estos son los que siempre están hablando de citas medicas, cuantas medicinas toman y compiten unos con otros de forma que quien demuestra que esta mas enfermo o con mas medicamentos es la persona ganadora y todas estas dolencias son como medallas de honor para ellos. Mientras piense así no habrá Dios que le sane porque su corazón rechaza la sanidad y anula su fe. No diga soy diabetico, diga tengo diabetes, no diga soy artrítico, diga tengo artritis, etc. Usted no es su enfermedad ni la enfermedad es parte de usted, rechace esa mentira del diablo. Si tiene algo diga tengo X cosa pero Cristo me sanara hoy. Hable correctamente con fe y no vuelva a alardear de sus enfermedades, mejor compita para ver quien esta mas sano y en mejor forma física. Con esa actitud de enfermedad sus vecinos no creyentes dirán que su Dios en insuficiente y no sana porque eso proyectan y no se puede testificar de Cristo así. Cualquier creyente se puede enfermar pero Cristo nos sana. En lugar de vivir de enfermedad en enfermedad viva de gloria en gloria y testifique sobre la salud en Cristo y esto es algo que usted tiene el poder para decidir hacer sin importar que enfermedad tenga. En Mateo 9:29 Jesús sano a dos enfermos diciéndoles “Conforme a vuestra fe os sea hecho”.

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Foto: H. Toval demostrando técnicas de ejercicio a los jóvenes de la iglesia.

Ejercicio físico:
Oriéntate con un nutricionista y profesional del ejercicio o únete a un gimnasio mientas investigas como mejorar tus hábitos nutricionales. No hay limite de edad para el ejercicio aunque sea mas viejo que Matusalén. También puedes escribirme un mensaje con tus preguntas y comentarios relacionados al ejercicio, nutrición y la vida espiritual. Consulte con su Medico antes de hacer cambios en su dieta y/o actividad física. Las personas espirituales no tienen que abandonar el ejercicio físico y el deporte para mantenerse santos ante Dios. Cuando busque alternativas no participe del yoga ni de el famoso “plan Daniel” que promueve Rick Warren porque ambas incluyen practicas de las religiones orientales que desagradan a Dios. Use un plan regular de ejercicios y nutrición.

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