

Hecho en Puerto Rico


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La separación
del Mundo
El Mundo
Universo o mundo es lo
mismo que todo lo creado por Dios, todo lo forjado por sus gloriosas manos.
Esto constituye ante los ojos de los hombres una demostración de las
perfecciones de Dios. En sus comienzos el hombre no lo conocía todo pero
Dios había indicado en su Palabra que lo concedió todo "hasta los confines
de la tierra" (Salmo 2:8). "Oíd esto pueblos todos escuchad todos habitantes
del mundo" (Salmo 49:1). También nos demuestra cuanto ama al mundo que
ofreció a su hijo en sacrificio (Juan 3:16).
Entendemos también que hay "un mundo pecador" que desprecia y se aparta de
su gracia y van según la corriente del mundo (Efesios 2:2). No nos sorprende
que la sabiduría de ese mundo considere al Evangelio como una necedad y
todavía va más lejos aún cuando aborrece abiertamente las cosas que sabe son
de Dios y sus discípulos (Juan 7:7). Es un mundo que se ha cerrado para no
oír la voz de Dios ni recibir la luz que es Cristo. Al hacer esto quedan
enteramente culpables ante Dios.

La separación del
Mundo
La actitud de cada
creyente ante el mundo debiera ser la misma, mas sin embargo hay diversidad
de opiniones ajustadas a las situaciones. Jesús dijo: "El cielo y la tierra
pasarán, pero mis palabras no pasarán" (Lucas 21:33). Jesús vino al mundo
enviado por su padre para salvarnos, pero El sabía que su reino no era de
este mundo por lo tanto aquellos que creemos en su Santa Palabra debemos
retirarnos de la contaminación pecaminosa de este mundo para poder decir
"busco un reino que no es de este mundo". Para ello debemos dejar la
conscupicencia de la carne y la soberbia de la vida para no entrar en
adulterio espiritual y en rebelión contra Dios (Santiago 4:4). De seguir
viviendo como éramos antes asumimos ante Dios una actitud falsa e hipócrita
porque habiendo clamado a El para que nos quitara de ese mundo regresamos de
nuevo allí las tinieblas son densas pero nosotros debemos brillar en ellas
(Filipenses 2:15).
Si cumplimos nuestra parte seremos como Noé que por su gran fe condenó al
mundo. El arca era inmensa y permaneció en un lugar donde todos podían verla
y sabían que podía ser su salvación, pero sus ojos espirituales los había
cegado el pecado y la incredulidad, por eso todos murieron. Así ocurre en el
mundo de hoy, hay mucha ceguera espiritual, aún en el pueblo de Dios. Lo que
el mundo ofrece impide al creyente su crecimiento espiritual. Debemos
considerar a qué reino queremos ir y saber hacia donde dirigirnos. Por qué
seguir atándonos a las cosas de este mundo? Hay una barca esperándonos,
abordémosla junto con El.
Creyente, no seas esclavo del mundo, sé esclavo de Cristo y coloca en tu
cuello esta placa diciendo: "Retenme si escapo y devuélveme a mi dueño,
pertenezco a Cristo Jesús."
Amen
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