Los 4 llamados del evangelismo

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Pies hermosos

El motivo y la urgencia

Comenta el hermano Pablo creador del famoso programa “un mensaje a la conciencia”: hay una cosa que no podremos hacer en el cielo. En el cielo podremos alabar a Dios y cantaremos y danzaremos y hablaremos con Dios cara a cara pero hay una cosa que ya no tendremos la oportunidad de hacer. Esta es evangelizar a otros, ni podremos hacer campañas o actividades relacionadas. La buena noticia sobre esto es que todos en el cielo ya serán salvos y no necesitaran que les prediquen el evangelio. La mala noticia es que esto nos dice que tenemos un tiempo límite y al llegar esa hora no podremos hacer más el trabajo evangelistico de la gran comisión como se nos manda en Marcos 16:15. Esto nos dice que no
podemos dejar esto para luego.

Esto me recuerda las palabras de Jesús en Juan 9:4 que dice “Me es necesario hacer las obras del que me
envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar”.  Si aun Jesús predicaba y obraba con un sentido de urgencia sabiendo cuanto tiempo le quedaba cuanto más nosotros debemos demostrar ese mismo sentido de urgencia a la hora del alcanzar para Cristo a los que no son salvos sabiendo que el tiempo se acabara en el momento menos pensado. Llegara un día en el cual no podremos hacer mas la obra evangelistica ya sea porque nos fuimos al cielo o por el azote del día malo que se aproxima de tal manera que ya no tengamos oportunidad de obrar. Entonces muchos expresaran su deseo de haberse esforzado más cuando había tiempo y oportunidad pero ya será tarde.

Desde hace un tiempo he estado considerando cual era la motivación de Jesucristo para hacer lo que hizo con este gran sentido de urgencia y hasta el punto de morir por ello. La respuesta a esta pregunta la encontramos en Juan 3:16, Juan 13:1 y Gálatas 2:20. Es el amor, nos amo tanto que se dio prisa a salvarnos y la magnitud de su amor por la humanidad es tan grande que no le importo dar su vida por nosotros. También estuve considerando cual debe ser la motivación para que evangelistas y creyentes en general nos demos prisa por rescatar para Cristo a cuantas almas podamos. Y la contestación a esto es la misma, el amor a la humanidad. Dios demanda de nosotros sus hijos la misma naturaleza que Jesús tiene y nos la dará si nos sometemos a Él. Esto lo podemos ver en 1 Juan 4:20, Efesios 5:2 y en gálatas 2:20 el Apóstol Pablo menciona como adquirimos esa naturaleza de amor por las almas. Si de verdad amas a los perdidos y no quieres que se pierdan vas a sentir una urgencia por hablarles de El Cristo, el porqué y como acercarse a Él. Si de verdad has alcanzado esa naturaleza de Cristo sentirás un gran dolor interno cada vez que veas o recuerdes amigos, miembros de la Iglesia y familiares que a pesar de haver escuchado el mensaje de salvación aun no han hecho el paso de fe o se han vuelto atrás. Si de verdad los amas te será dif ícil aguantar las ganas de hablarle del evangelio, por más actividades evangelisticas que hagas sientes que no es suficiente y te enoja cuando muchos en la Iglesia parecen estar indiferentes al asunto y lo toman casualmente como si la cosa no fuera con ellos (son pocos los obreros).

Teniendo esto en mente vale la pena mencionar que por las señales de estos días sabemos que queda muy poco tiempo antes del arrebatamiento y la segunda venida de Cristo así que debemos tomarlo como una emergencia, no podemos perder el tiempo ya que en el día menos pensado se acaba esto ¿y que será de los no salvos? Si no hacemos lo que debemos hacer la sangre de muchos será demandada de nosotros como dice en Ezequiel 33:1-9. Los llevamos a Cristo con la misma urgencia que tenemos al llevar a una víctima de infarto cardíaco al hospital ¿O esperas a ver si se muere antes de reaccionar?

 

 

Los cuatro llamados

1- El llamado de lo alto (Marcos 16:15 y Mateo 28:19-20). Es Jesús mismo quien nos envía y esto le aplica a todo creyente. No hace f alta un llamado especial de evangelista, pastor o cualquier otra etiqueta. No es opcional ni depende de si tenemos ganas o no. Simplemente lo hacemos porque nuestro Rey nos envió. Y esta es la razón por la cual El nos constituyo a nosotros de toda nación para recibimos como pueblo suyo a pesar de que somos gentiles y pecadores (1 Pedro 3:9). Dios, de todas las naciones escogió pueblo (la Iglesia) para que haiga en la tierra quien predique e invoque su nombre desde la época en que el segundo templo fue destruido y el judío fue disperso por el mundo. Y es necesario que este mundo tenga a quien invoque al Señor y clame por misericordia debido al pecado para que la Tierra no sea consumida por la ira de Dios. En otras palabras la Iglesia existe específicamente para preservar el mundo (la sal de la tierra) y para hacer crecer el reino de Dios por medio del evangelismo.

La Iglesia o cristiano que no aporta a estas dos cosas no está cumpliendo con el propósito para el cual fue
creado. Cuando ocurra el arrebatamiento el propósito de la Iglesia habrá terminado y Dios volverá a tratar con el Judío para salvación de ellos durante la tribulación. Y junto con este llamado se nos da el poder para ello como dice en Filipenses 4:13 y Hechos 1:8 así que no importan tus meritos o los limites que crees tener porque así como Dios mando a Moisés quien no se atrevía a ir a Egipto por su falta de habilidad termino demostrando grandes milagros y obras porque Dios mismo lo capacito. Esto también es para ti y no hay excepción de persona para Dios.

 

2- El llamado de adentro (Romanos 1:14-15 y 1 Corintios 9:16). En esta porción de la escritura San Pablo expresa que le debe a toda persona el compartirle lo que Dios ha hecho en su vida y que no es aceptable que mientras él recibió esta gracia inmerecida otros no la reciban y por eso les debe a ellos, judíos y gentiles presentarles la oportunidad de recibir esa gracia inmerecida que el recibió. En 1 Corintios 9:16 Pablo dice “hay de mí si no anunciare el evangelio”, su conciencia (su interior) lo demanda y sentirá una gran insatisfacción desde adentro de sí mismo si no lo hace. En esto consiste el verdadero avivamiento en la Iglesia y el individuo. Sin evangelismo activo no hay avivamiento.

3- El llamado de afuera (Mateo 9:36). Jesús fue conmovido por la necesidad de las multitudes que andaban como ovejas sin pastor. Su corazón se conmovió y se puso triste al ver como las personas andaban enfermas, atadas por demonios, sufriendo por diversas necesidades y muertas en sus delitos y pecados. Esto movía a Jesús a compartir las nuevas buenas de salvación, sanidad, provisión y liberación.

En muchas ocasiones escuchamos la llamada de auxilio de las personas en nuestro entorno y es nuestra función intervenir por medio de la palabra de aliento. Algunos lo mencionan directamente diciendo necesito de Dios y otros piden ayuda espiritual de forma indirecta al mencionar alguna necesidad. En estos casos debemos ayudar a suplir esta necesidad que en algunos casos puede ser física, financiera, emocional etc. (Proverbios 3:28) para que la persona sea más receptiva al mensaje del evangelio. Por eso Jesús y los apóstoles hacían muchos milagros y daban a los pobres lo cual lo hacían no solo como demostración del poder de Dios y confirmar que traen la verdad sino también porque al resolver la necesidad física o económica la persona que entonces será capaz de prestarle atención al problema espiritual y al mensaje de Cristo.

Esto es similar a lo que hace el misionero en otros países. Muchos de ellos van con ayuda humanitaria, comida, medicina, etc. Y mientras suplen la necesidad, estas personas empiezan a sentir como fluye el amor de Cristo a través de estos misioneros/predicadores y entonces prestan su oído al mensaje evangelistico de Jesucristo. ¿Qué tanto aman a su prójimo estos misioneros? Muchos de ellos abandonan todo incluyendo una vida de lujo y comodidad para llegar a ellos y muchos de ellos están dando sus vidas en este momento solo para que estas personas tengan la oportunidad de ser salvos. Oremos por los misioneros. Y tales personas demuestran el mismo amor de Jesús que dejo su trono y dio su vida por amor al prójimo. Todos debemos ser misioneros en nuestra propia ciudad y comenzar por nuestra propia casa. No hay que ir lejos para esto.

4- El llamado de abajo (Lucas 16:19-31). La historia del rico y Lázaro. El hecho de que se menciona el nombre de una persona (Lázaro) indica que fue un hecho histórico real y no una parábola. En Lucas 16:24 el rico demuestra que los que mueren en perdición tienen memoria de su vida, conciencia de su muerte y del tormento que sufren. En ese mismo capítulo el rico pide que manden a Lázaro a predicar a su familia ya que el sabia que ya el no tiene remedio y no quería que ellos lleguen al infierno también.

Es posible que todos nosotros tengamos amigos y familiares en el infierno rogando porque alguien nos
predique a nosotros para que no seamos condenados en el mismo fuego eterno. El asunto es así de crudo y serio. Este es un llamado de los que ya se perdieron para siempre, los que están abajo. Debido a esto tan crudo y serio debemos hacer todo lo que Dios nos permita para llevarle el evangelio a todo ser viviente. Lamentablemente estos que llaman desde abajo ya no serán escuchados por los vivos, ya no tendrán otra oportunidad, no pueden ser sacados del tormento eterno con ningún rezo o pago ni tampoco volverá nadie de los muertos a predicar y se nos dice que si los vivos no escuchan a los profetas y predicadores actuales tampoco escucharan aunque les predique un muerto resucitado. La conversión viene por la convicción que trae el Espíritu Santo y no por que vean algún milagro. Jesús no dejaba de hacer milagros frente a todos y aun así lo crucificaron. Dios puede levantar los muertos y puede hacer todo tipo de milagros pero los milagros no salvan ni tampoco son evidencia de la salvación de quien los manifiesta, son solo una herramienta para la gran comisión y provisión nuestra y en casaciones Dios permite que predicadores que están mal delante de Dios hagan milagros porque la palabra de Dios es poderosa, está viva y nunca regresa vacía y no por la virtud de la persona (Lucas 10:20 y Mateo 7:21-23).

  • Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!         Romanos 10:13-15

Escrito inspirado en la palabra de Dios y una predicación del Pastor Dr. Luis A. Díaz Pavón titulada “Pies
Hermosos”.

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